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40 años de Malvinas: Operación rescate de los náufragos del «Belgrano».


04 de mayo de 2022

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Fue una ardua y dolorosa misión en la que participaron buques y aeronaves, con la consigna de no abandonar a ningún marino en el mar.

La operación en sí misma fue una gran proeza, pero también significó un gran dolor. En un mar de incertidumbre por no saber qué había pasado con el buque, pero con la sospecha de lo peor, a 6 horas del naufragio se ordenó la operación de búsqueda y rescate de posibles sobrevivientes.

 

Desde Río Grande, la Escuadrilla Aeronaval de Exploración desplegó sus aeronaves Neptune. El primero de ellos fue el 2P-112 al mando del entonces Capitán de Corbeta Ernesto Proni Leston, que voló unas 9 horas, arriesgándose al hacerlo a muy baja altitud, pero sin lograr detectar indicios del crucero. Se fueron sumando los destructores ARA “Piedrabuena” y ARA “Bouchard”, que patrullaban el área, más el aviso ARA “Gurruchaga” y el buque polar convertido en hospital ARA “Bahía Paraíso”, que contaba a bordo con un helicóptero Alouette.

 

El Neptune retornó a su base a las 6:30 del día siguiente y su relevo fue el 2P-111 al mando del Capitán de Corbeta Julio Pérez Roca. El mal tiempo, la poca visibilidad, las bajas temperaturas y un fuerte temporal entorpecían la exploración aérea, sumado a que las balsas a la deriva se habían alejado unos 80 kilómetros al sureste del lugar del hundimiento.

 

Avión Neptune de la Aviación Naval.

Avión Neptune de la Aviación Naval.

 

Recién pudieron ser divisadas al mediodía siguiente por el otro Neptune de la Aviación Naval que, a punto de quedarse sin combustible suficiente para su regreso al continente, decidió “hacer una pasada más” en busca de sus camaradas.

 

 

A esto se sumó la determinación de los tripulantes a bordo del “Gurruchaga”, del “Bouchard”, del “Piedrabuena” y del “Bahía Paraíso”, que fueron quienes rescataron a los náufragos. Ninguno claudicó ni escatimó esfuerzos por salvar a sus pares, y esa actitud de compromiso quedó plasmada con una frase del Comandante del “Gurruchaga”, Capitán de Corbeta Álvaro Vásquez: “Hasta la última balsa”.

 

Habían transcurrido más de 20 horas desde el hundimiento. El “Gurruchaga” rescató 3 balsas con 40 sobrevivientes; el “Bouchard” dos con 41 sobrevivientes; y el “Piedrabuena”, primer buque en tomar contacto con los náufragos, rescató 5 balsas (una vacía), con 42 sobrevivientes. Por información de las aeronaves se estimaban 30 balsas más a flote. Finalmente se encontrarían decenas más de balsas con el apoyo aéreo reforzado por un avión Beechcraft B 200 (4G 44), un Electra L-188 (5-T-1) y un Fokker F-28 (5-T-21). Durante esta tarea humanitaria de salvamento también ofrecieron su ayuda el buque antártico chileno “Piloto Pardo” y el pesquero soviético “Belokámensk”.

 

 

 

La dolorosa y abnegada proeza de los tripulantes de estos buques y aeronaves que participaron de la operación se vio reflejada en incontables actos de coraje, muestras de solidaridad y espíritu de sacrificio, día y noche, sin descanso y en condiciones hostiles. Tal es el caso del aviso “Gurruchaga”, una embarcación pequeña que rescató a 360 náufragos, más de 4 veces su dotación. O del “Piedrabuena”, que con 300 tripulantes pudo salvar alrededor de 270 del crucero. También el “Bouchard”, que siguió rescatando náufragos a pesar de sufrir una avería en sus máquinas.

 

Al mediodía del 4 de mayo, el ARA “Bahía Paraíso” recogió a los últimos 18 tripulantes del crucero. Estaban a unos 100 km del punto del hundimiento y habían transcurrido 43 horas.

 

El 5 de mayo, el “Piedrabuena”, el “Bouchard” y el “Gurruchaga” arribaron a Ushuaia, donde desembarcaron a los centenares de náufragos. En total, rescataron 793 tripulantes. Hasta el 9 de mayo se continuó recuperando balsas vacías o con tripulantes fallecidos.

Lo invitamos a ver el capítulo 4 «Antes que rendir el pabellón» de la serie «74 Días: la Guerra de Malvinas».

 

 

Fuente: https://gacetamarinera.com.ar

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